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La Nueva España
18/04/2005
Como es sabido, a la muerte del rey Fernando VII en septiembre de 1833, los españoles se dividieron en dos bandos e iniciaron una guerra civil que de una u otra forma iba a prolongarse más de cien años, teniendo su epílogo en el alzamiento militar que puso fin a la II República.
Ideológicamente, los liberales se colocaron al lado de la futura Isabel II, y los conservadores, absolutistas y ultramontanos defendieron la legitimidad de su tío Carlos María Isidro y por ello fueron llamados carlistas. Aunque tenían su mayor fuerza en el muy católico País Vasco- Navarro, contaban también con partidarios que operaban en pequeños grupos guerrilleros repartidos por toda la Península.
Por supuesto las Cuencas no eran una excepción, y así, a los pocos meses de la muerte del rey, ya se habían registrado severos enfrentamientos, como el asalto a la guarnición de Santullano por los restos de la partida que había levantado en Siero Benito Escandón, o la liberación de presos en la cárcel de Pola de Laviana por el cabecilla Baíño, que acabaría muriendo poco después en otro choque con la milicia urbana que operaba en un Mieres que aún no era ayuntamiento independiente.
También en Blimea y Pelúgano se habían producido ataques contra las tropas del Gobierno y por las aldeas se conocían las correrías de Bernardo Sánchez, Argüelles, Castañón y José Villanueva, entre otros. Todos eran seguidores de Dios, la patria y el rey, y todos en el monte como mandaba la tradición.
A los cabecillas lugareños se les unían de vez en cuando otros que llegaban de lejos para seguir azuzando el fuego del levantamiento y que a veces pagaban con su vida la visita a la Asturias liberal. Así, una anotación del libro de defunciones de la parroquia de San Juan en la villa del Caudal recoge en la sepultura el 8 de abril de 1835: «El cadáver de don Facundo Vitoria, que murió el

La Nueva España. Cuencas.
14 de junio de 2005
Un grupo de conservadores compuso en 1934 un poema sobre el carlista más famoso de las Cuencas
En la Asturias de 1934, mientras los mineros querían cambiar el mundo, un grupo de añorantes del antiguo régimen componía en Oviedo uno de los poemas más ripiosos jamás escritos en la región, loando las hazañas de José Faes, un personaje del que prometí escribir hace unas semanas. Como ejemplo, sirvan unos versos: «En la Pasera de Mieres / las mozas están llorando / y hasta el tren que va a la fábrica / silva más triste y más largo, / en el fondo de las minas / las candelas se apagaron / y el Caudal, desde los montes, / trae aguas de amargo llanto...», sin comentarios.
¿Qué quién fue Faes? El carlista más famoso de las Cuencas; allerano, de familia pobre -sus padres labradores y él minero-, un hombre que no quiso conformarse con el papel que le asignó el destino. Al inaugurarse la Escuela de Capataces de Mieres su matrícula estuvo entre las primeras, pero en seguida sobresalió más por lucir su palmito en las romerías que por su aplicación en las aulas y pronto se dio cuenta de que su vida estaba llamada a seguir otros caminos. Así que en 1872, cuando tenía 24 años, se echó al monte y, aunque sus andanzas sólo duraron dos años, tuvo tiempo para convertirse en un mito del tradicionalismo regional.
Seis años de historia
Faes vivió intensamente los seis años de nuestra historia que son hoy seguramente los más odiados por los estudiantes a causa de la densidad de los acontecimientos políticos que se sucedieron vertiginosamente. En septiembre

La Voz de Asturias.
José Luis Piquero
02/11/2005
Quién lo diba dicir: una princesa española, una Borbón, va tar na manifestación convocada pal prósimu 5 de payares en favor de la llingua asturiana. Entendámonos: nun va tar en persona pero estampó la so firma nel manifiestu del Conceyu Abierto pola Oficialidá (CAO), lo que ye tan valioso o más que figurar físicamente ente la multitú (esperemos que seya una multitú). Ella ye María Teresa de Borbón Parma.
Nun ye la primer vez que traemos a estes páxines la historia del carlismu y la so defensa de les identidaes rexonales. El carlismu nació a primeros del sieglu XIX como un movimientu dinásticu y social. Axuntaba a les capes más populares de la población y a los sectores más reaccionarios de la Ilesia alredor del pretendiente al tronu Carlos María Isidro, hermanu de Fernando VII. A lo llargo de dos guerres civiles, el carlismu intentó consiguir el poder ensin llogralo, llegando a dominar parte del territoriu nacional y estableciendo un mini-estáu propiu dientro d’España, con sé n’Estella, moneda propia y instituciones de gobiernu. Yá nel sieglu XX, el carlismu sofitó al bandu nacional, una ayuda que Franco “agradeció” al final de la contienda fundiendo’l tradicionalismu carlista cola Falanxe. Nos años 60, l’heriede de la lexitimidá carlista, Carlos Hugo de Borbón Parma, empobinó al movimientu hacia la esquierda, consolidando un programa de socialismu autoxestionariu y federalista mui respetuosu pa colos rasgos diferenciales de les comunidaes históriques.
Porque, al pesar de la trayectoria reaccionaria del carlismu na so etapa más floreciente, esti movimientu siempre tuvo una base popular, de defensa

La Nueva España. Cuencas.
06/12/2005
Me gusta contar esta historia, porque estoy seguro de que son muy pocos los que la recuerdan y aún menos quienes conocen los detalles. Su protagonista es un Borbón que quiso ser rey y se quedó en el camino.
Veamos: cuando el general Franco decidió que la continuación de su régimen debería pasar por la restauración dinástica se vio en la disyuntiva de elegir entre las dos ramas de la familia que reclamaban la legalidad de la estirpe, es decir, los «juanistas», partidarios de don Juan, hijo de Alfonso XIII, el monarca al que la República sacó de España, y los seguidores de la tradición y del último «rey» de los carlistas, Alfonso Carlos de Borbón, que había fallecido sin hijos en septiembre de 1936 atropellado por un camión en su exilio de Viena, cuando contaba 82 años.
Ustedes conocen bien que la decisión recayó en el príncipe Juan Carlos y seguramente también les suena que ante esta inevitable circunstancia los legitimistas acabaron enfrentándose entre ellos hasta convertirse en un pensamiento residual, pero tal vez no sepan que hubo un momento en el que un grupo de mineros asturianos se convirtió en uno de los principales apoyos del pretendiente carlista.
Antes de su muerte, Alfonso Carlos de Borbón había tenido tiempo para designar como heredero de su causa y responsable de la «comunión tradicionalista» a su sobrino Javier de Borbón y así se tuvo en cuenta cuando en mayo de 1952 el consejo nacional de este partido le nombró en Barcelona rey de España; para entonces, este curioso personaje contaba en su historial el mérito de haber estado preso en el campo nazi de Dachau, pero tenía el inconveniente de ser más francés que español. Por lógica, su hijo Hugues, al que se le castellanizó como Hugo añadiéndole además el clásico Carlos, se convirtió en príncipe de Asturias para s

La Nueva España
Rodrigo Grossi
20/12/2005
Muy pocos asturianos recordarán ahora la figura de tantos autores que usaron su llingüa llariega para reflejar en sus composiciones una Asturias en la que la belleza de los campos, el arraigo de las costumbres tradicionales y un cierto sentimiento de nostalgia se une en ocasiones a un suave humanismo lleno de cierta picardía.
Uno de estos poetas asturianos a los que antes nos referíamos fue el gijonés Enrique García Rendueles, sacerdote, profesor de Religión en el Instituto Jovellanos y bibliógrafo, nacido en 1880 en el barrio de Cimadevilla y muerto en 1955, hace ahora, por tanto, 50 años y que bien merece un recuerdo y un homenaje de su villa natal y de toda la Asturias que tiene en él una de las figuras más notables dentro de la tendencia regionalista, precursora y defensora de unos valores que ahora aparecen en, muchos aspectos, reflejados en nuestra autonomía. (...) Ellos supieron ver la rica variedad de los pueblos y regiones de España, pero siempre dentro de una superior unidad en la que todos, siendo distintos, cabemos juntos.
Cursó Enrique García Rendueles los estudios eclesiásticos, Valdediós y Oviedo hasta su ordenación, en el Seminario ovetense donde se ordenó en el año 1903. Estudió la literatura bable y en 1925 dio a la luz en Gijón una obra de extraordinaria importancia para conocer los valores de nuestra literatura regional, obra que llevó por título "Los nuevos bablistas". También es autor de "Jovellanos y las ciencias morales y políticas. Estudio crítico". Sobre el bable escribió artículos en el diario carlista de Oviedo "Las libertades". Nuestro autor, como otros muchos bablistas de la época se inclinaba hacia las ideas regionalistas del carlismo.

La Voz de Asturias.
* Lluís Xabel Álvarez
(Catedráticu de Filosofía y Estética)
5/4/2006
El sábadu 1 d’Abril xubimos unos cuantos al cementeriu carbayón. Nun yera por siguir la guía de los mui oviedinos, esto ye, “nun vos preocupar que pase lo que pase acabamos en San Esteban”. Esta vegada queríamos facer esi homenaxe al poeta Xuan María Acebal (1815-1895) que tien pinta de dir afitándose d’añu n’añu. A min tocóme lleer un fragmentu del poema “La fonte de Fascura”: ‘Qué suave qu’ella cuerre! / ¡Qué llimpia surte l’agua!’.
Dempués el gaiteru Marcos Fernández Verdeja tocó un aire solemne y l’estudiante Javier Cubero dio un discursu pequeñu y exautu so los raigaños carlistes del poeta. Bon tiempu en cielu azul y les tumbes cercanes del poeta mierense Teodoro Cuesta y de Eduardo Martínez Torner, el gran musicólogu. Hai que saber munches coses nesta vida pero una d’elles ye que’l poeta Acebal quería muncho al xernu, el caderalgu Guillermo Estrada y
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La Nueva España
Xuan Xosé Sánchez Vicente
25/5/2006
Algunos asturianos sabrán, sin duda, cuál es el significado histórico del 25 de mayo de 1808. En esa ocasión, y como respuesta a las tropelías napoleónicas, se suceden diversos altercados populares en Uviéu, que tienen como colofón el que la Xunta Xeneral del Principáu, el órgano soberano de Asturies, declara por sí y ante sí la guerra a Francia y envía embajadores a Londres para pedir el auxilio de Inglaterra. El recuerdo de aquella fecha aparece hoy en día ligado a los sectores nacionalistas / asturianistas y es relativamente reciente su escasamente popular conmemoración, desde no más atrás de 1978.
¿Pero cuál fue su significado histórico para las generaciones que sucedieron al hecho? ¿Y qué valor daban a su protagonista institucional, la Xunta Xeneral? Un país desvertebrado y eviscerado, como el nuestro, tiene, por lo general, escasa profundidad de campo en su visión de la historia, que se reduce, si acaso, a las décadas más recientes. En ese sentido, el relato mítico de la izquierda establecería un tiempo de tinieblas, tras el cual se abriría la luz del progreso con la industrialización, el proletariado y las organizaciones obreras. Tras la vuelta a las tinieblas, con la dictadura, se trataría ahora de reemprender aquella marcha truncada. El relato mítico de la derecha postula algo semejante (aunque de manera más vergonzante): tras los tiempos de oprobio y caos del rojerío vendría el orden y la paz establecidos por Franco; el imperio del tiempo presente es dar continuidad a aquella paz escasamente entrópica de la dictadura. Fuera de esos dos frentes no habrían existido otras ideas, propuestas o fórmulas políticas
He señalado varias veces ("Asturies, secuestrada" [1999 y 2005]) que ese discurso reductor

Javier Cubero de Vicente
Respondiendo a la carta de Antonio Capellán de la Riva aparecida en LA VOZ DE ASTURIAS de 3 de mayo, quisiera hacer unos comentarios: En la VOZ DE ASTURIAS de 5 abril no apareció una noticia titulada “Acebal y el Carlismo” sino un articulo de opinión titulado “Acebal y el Carlismu”.
En este artículo no se mencionaba a ninguna organización política ni se decía que el acto de 1 de abril era un acto carlista, por lo que resulta curioso cuando no sorprendente la alarma que muestra Antonio Capellán de la Riva con que no se vincule ese acto a su organización. Como militante del Partido Carlista quiero manifestar que coincido en todo con el articulo del profesor Lluís Xabel Álvarez. El 1 de abril el Partido Carlista sí organizó un acto de homenaje a la memoria del poeta Xuan María Acebal en el cementerio de Oviedo. En el Partido Carlista organizamos nuestros actos como lo consideramos oportuno e invitamos a quien queremos.
Sobre la trayectoria del profesor Lluís Xabel Álvarez, me limitaré a recordar que en la Transición publicó algún articulo en la revista “Esfuerzo Común” vinculada al Partido Carlista. Antonio Capellán de la Riva y sus compañeros “
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Multilinguismo
La Nueva España
29/Junio/2006
Jerónimo de la hoz
Conmemoramos este año el centenario del fallecimiento de José María de Pereda Sánchez de Porrúa, (Polanco, 1833 - Santander, 1906) novelista cántabro, genial pintor de ambientes marineros y de la montaña cantábrica. Escritor realista y regionalista, tan cercano por su temática a lo asturiano -muchas escenas peredianas podrían ser tan montañesas como asturianas-, sin embargo, paradójicamente, en Asturias existe un cierto desconocimiento de su obra. En la descripción de la vida campesina que realiza en El sabor de la Tierruca podría perfectamente estar representando cualquier aldea preindustrial asturiana, ambientes que hoy casi no reconocemos como propios, dado el tópico de la Asturias minera que ha barrido de la mente colectiva astur otras percepciones del pasado. Hay otros ejemplos, como la narración, en Sotileza, de la histórica galerna del sábado de Gloria, fácilmente localizable en cualquier puerto del Cantábrico y, de hecho, Gijón sufrió otra trágica galerna al poco tiempo. Igualmente, Nubes de estío recrea y critica algunos aspectos del veraneo de la aristocracia mercantil, situaciones similares a las de otras ciudades norteñas de fines de siglo. En cuanto a la descripción de la caza del oso, en un capítulo de Peñas Arriba, ¡es tan asturiana!, como las escenas de romerías o la temática de los indianos.
Sin embargo, su conocimiento de las Asturias de Oviedo fue tardío, a pesar del tan llanisco Porrúa, apellido de su madre, que, por cierto, pasó de niña una temporada interna en Oviedo (un Porrúa, alumno universitario de Clarín es recomendado por Pereda). En el prólogo al libro Por la Montaña (1896), de Pérez Nieva, compara ambas regiones, afirmando que «la Montaña es más guapa que Asturias porque tiene por singular privilegio de Dios sobre cuantas tierras conozco yo

Javier Cubero* 02-08-06
Va unos meses recibí una carta del sacerdote xesuita Artur Juncosa, presidente d’ ”Amics de la Història del Carlisme de Catalunya”, invitándome a ún de los actos que con motivu del centenariu de la “Solidaritat Catalana” entamaba esta asociación cultural, nél desendolcóse, nel Atenéu Barcelonés, una interesante mesa redonda na qu’intervinieron l’editor Rafel Borrás, los historiadores Josep M. Solé y Enric Olivé, Enric Pujol (ERC) y el parllamentariu catalán Albert Riera (CIU), el xoven historiador carlista Hèctor Mir, miembru del Consell Nacional del Partit Carlí de Catalunya, y por último D. Carlos Hugo de Borbón-Parma.
La Solidaritat Catalana de 1906 representa la primer plataforma na que los partíos catalanistes de la época, la Lliga, el Partit Carlí y los republicanos federalistes se van xunir, pa facer llegar con fuerza a Madrid les vindicaciones catalanistes. La Solidaritat Catalana supo espertar la ilusión de numberosos catalanes, algamar importantes éxitos electorales y xenerar un movimientu social al so alrodiu, marcando un antes y un dempués na hestoria del nacionalismu catalán. Esti hitu históricu foi posible gracies a que los dirixentes catalanistes de la época supieron comprender la necesidá d’una aición política conxunta en defensa de Cataluña, dexando a un llau les vieyes rivalidaes partidistes. Tocántenes al entusiasmu qu'esta acertada unidá catalanista despertó na ciudadanía catalana, el parlamentariu carlista asturianu Vázquez de Mella afirmaba en 1907 que la Solidaritat
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La Nueva España.
Javier GARCÍA RODRÍGUEZ
24/12/2006
El leonés que polemizó con los autores más destacados de la Restauración, que quiso casarse en Asturias, dejó constancia en «Agua turbia» de sus aventuras amorosas en el Oriente
Poco dirá al lector de hoy el nombre de Antonio de Valbuena (1844-1929). Y, sin embargo, entre sus muchas andanzas literarias, el olvidado Valbuena legó a la posteridad una novela, «Agua turbia», cuyos exteriores e interiores son inequívocamente llaniscos. Si siempre la vida tiene mucho que ver con la literatura, en este caso, la novela trata de llevar a cabo una venganza -de papel, si se quiere, pero no por ello menos sangrienta- ante lo que «Melladín de León» (un curioso apodo por una cicatriz de sus años mozos) entendió como un desaire amoroso inaceptable y una afrenta a la seriedad de sus aspiraciones matrimoniales por parte de una jovencita, tras una estancia estival en Llanes invitado por el político local Labra.
Que Antonio de Valbuena dominaba el difícil arte del retrato queda patente en el que hace de sí mismo: «Hijo de una familia noble, y educado en aquellas ideas que hicieron a España grande y poderosa en mejores tiempos, es tradicionalista de raza y tradicionalista de convicción, ardiente y definido partidario del antiguo sistema de gobierno con todas sus instituciones seculares». Aunque con no menos tino y menor condescendencia lo describe Blanco García al referirse a él como «temible satírico, anarquista y reaccionario en una pieza». Lo que sabemos es que nació en Pedrosa del

La Nueva España
Cuencas
27/03/2007
A los historiadores clásicos les gustaba comparar personajes y acontecimientos en el pensamiento de que el destino va repitiendo periódicamente sus designios. Quien llevó esta técnica a su perfección fue Plutarco, autor de «Vidas paralelas», una serie de biografías de personajes ilustres escrita de manera que siempre se comparan un griego y un romano para buscar las semejanzas entre ambas culturas. Del texto original se conservan 23 parejas y cuatro vidas aisladas y su lectura nos sirve para acercarnos al ambiente de la Antigüedad mediterránea.
Cada semana indago en la historia local buscando temas que a ustedes les resulten originales o al menos les sirvan para recordar algún capítulo oculto tras las nieblas de la amnesia cultural que en las últimas décadas lo corroe todo, y el caso es que muchas veces también encuentro acontecimientos y protagonistas de diferentes épocas que parecen destinados a ser escritos sobre las esquinas del mismo papel, de forma que si jugamos a plegarlo no tengan más remedio que encontrarse. Es el caso de hoy, en el que, parafraseando a Plutarco, voy a contarles algo sobre dos «muertes paralelas».
Son las de José Faes, el último cabecilla carlista de las Cuencas, y Adolfo Quintana Castañón, «Quintana», el más conocido de los «fugaos» que se echaron a los montes de Mieres tras la última guerra civil. El primero murió en Villarejo en julio de 1874 y el otro en El Pedroso en agosto de 1950, dos lugares, respectivamente, a derecha e izquierda del puente de Santullano; a ambos los mataron las balas y con cada muerte se cerró una época.
El puente de Santullano fue proyectado en 1788 por el académico Manuel Reguera González -considerado por Jovellanos como el mejor arquitecto que entonces tenía el Principado- y junto al de Olloniego constituyó en su época la obra de mayor envergadura acometida en el trazado de la carretera a Castilla.
Desde su apertura se convirtió en el paso obligado sobre el Caudal y, consecuentemente, en el punto más estratégico del Valle, por ello su historia es intensa y sus pilares han soportado desde entonces el paso de ejércitos franceses, absolutistas, liberales, franquistas y republicanos, tropas
EL PAÍS 6/Mayo/2007 D. Carlos Hugo de Borbón Parma
30 AÑOS DE LA MUERTE DE DON JAVIER DE BORBÓN PARMA
LA NUEVA ESPAÑA. 7/05/2007
http://www.lesnoticies.com/index.asp?cod=309&idage=445&te=86&vap=0&acc=hinfo
18 de marzu de 2007
Xuan Bello
Pásase nun suspiru, la cai del Águila; vengas de la Catedral, cola sombra antigua del aire acompañándote de la mano; vengas de La Gascona, de dalgún de los munchos chigres que per ende hai, pásase ensiguidina, tan curtia ye la cai que custodia, nuna de les sos veres, les muries antigües, doraes pol sol del del olvidu, del monesteriu de les Pelayes. Pásase ensiguida, nun pelaire, y ye un enigma cómo queda la so alcordanza nel corazón. Agora abrieron dalgunos locales -dedicaos a la venta de vinos- pero hasta hai mui pocos años foi lo que siempre fora: un pasadizu que te traía a la Catedral y onde había unes cuantes cases vieyes, en filera, qu'asomeyaben tener la necesidá d'apoyase unes con otres pa tenese en pie.
Yá digo que nun sé por qué perdura nel corazón el tránsitu, tantes veces descuidáu, tantes veces al aldu, d'ún per esta cai. Será, digo por arriesgar, que tien la virtú de los poemes que más me presten, esos que van de lo escuro a lo claro y que tienen, pola so naturaleza harmónica, un llugar na memoria de los homes. Efectivamente, no baxero de la cai hubo en tiempos una puerta na antigua muralla de la ciudá. Ehí, na confluencia con Xovellanos -antañu Campu de la Llana-, inda les lluces busquen abellu nel iviernu nun ñeru abesigu y fríu. Pongamos qu'esa cruz de caminos, tan buxa, ye la entraña humana; namás queda ascender, pasu ente pasu, a la sombra de les muries del monesteriu de les Pelayes, onde güei ta l'Arquivu Históricu d'Asturies y onde a veces se siente, mui apagáu, el cantu gregorianu de les monxes de clausura. (Yo sentí eses voces una nueche del iviernu de la mio adolescencia: nev
La Nueva España
5/Junio/2007
Ernesto CONDE
Leopoldo Alas y el catedrático Guillermo Estrada mantuvieron una controversia en la prensa a propósito del nombre del teatro ovetense
En 1894, don Guillermo Estrada Villaverde, insigne catedrático de la Universidad de Oviedo, carlista notable y respetado ovetense por su integridad y honradez, publicó unas añoranzas de juventud entre las que citaba el viejo teatro del Fontán. Explicaba que la trascendental reforma de 1847, ejecutada bajo la dirección del arquitecto municipal Coello, había sido la mejor posible, aunque insuficiente: «Como el señor Coello no pudo salirse del marco de las cuatro paredes antiguas, el teatro resultaba con forma y sin ella un cuadrilongo molesto para muchos espectadores en los palcos, en vez de tener la forma abierta moderna, que da además gran amplitud al escenario».
Recordaba también que «ostentaba como distintivo en el sitio que después ocupó el reloj (sujeto a tantas intermitencias), un medallón con los cinco bustos pintados de Calderón, Tirso, Lope, Moreto y Moratín; y como la pintura quería imitar mármol o yeso, no parecían sino clowns guillotinados». Pero introdujo a continuación una crítica al recién estrenado teatro Campoamor, en particular el contenido entre paréntesis en el texto original, que va a originar cierta polémica con Leopoldo Alas: «Esto no es decir que aprobemos ni alabemos la elección y ejecución de medallones en el nuevo teatro, incluso el gran medallón central dedicado al poeta Campoamor que le da nombre (aunque nunca compuso nada para la escena) y del cual el moderno realismo más hizo el tipo de un notario que el de un predilecto hijo de Apolo».
El autor de «La Regenta», siendo concejal, había propuesto en 1890 la moción -que fue aprobada por unanimidad- suscr
"ESTUDIANTES Y OBREROS CARLISTAS DURANTE LA DICTADURA FRANQUISTA. LA AET, EL MOT, Y LA FOS" Josep Miralles Climente, Biblioteca Popular Carlista nº 16, 338 páginas. Prólogo de Evaristo Olcina. Madrid, mayo 2007. PVP 18 Euros.
Una aproximación histórica seria, amena y rigurosa de la presencia carlista en las luchas obreras y universitarias desarrolladas durante la dictadura de Franco. A modo de apéndice, se incluyen en el libro numerosos documentos publicados en la prensa carlista clandestina de aquellos años, así como otros rescatados de archivos, tanto oficiales como particulares. Un excelente libro.
Los libros de la Biblioteca Popular Carlista pueden solicitarse a:
Javier Onrubia Rebuelta
Apdo. 10185 28080 - MADRID
fjonrubia@inicia.es 600 692 039
El día 12 de julio de 2007, falleció cargada de años y tan discretamente como había vivido, Doña María de la Asunción Laviada González-Pola, la mayor de los varios hijos de Rafael Laviada Cienfuegos (quien en la década de 1910 formo parte del grupo regionalista gijonés que dirigía Álvaro Armada de los Ríos, afín al semanario “El Regionalista Astur”), y la última que sobrevivía. Durante gran parte de su vida residió en Cimadevilla, en el edificio que había sido primera sede del Real Instituto Asturiano. En sus años jóvenes, durante la década de 1930, Dña. Asunción al igual que sus hermanos, y junto con otros muchos católicos gijoneses, militó en el Carlismo asturiano. Durante la Guerra Civil de 1936-1939 fue margarita en la organización de Frentes y Hospitales. Fue una mujer profundamente religiosa que formó parte de numerosas asociaciones católicas. Su hermano Ignacio Laviada, fallecido hace unos pocos años, fue durante la época tardofranquista el responsable local del Partido Carlista en el concejo de Gijón/Xixón, además de uno de los integrantes de la delegación asturiana en los Congresos del Partido Carlista en Arbonne de 1970-1972.http://canales.elcomerciodigital.com/interactivo/esquelas/necrologicas_070713/fichas/ficha_6.htm
Lo puedes solicitar en jaimista@hotmail.com
CONTENIDO:
Pag. 2
- Los partidos y las elecciones
- Todos a casa ¡YA!
Pág. 3
- Sin novedad
- A nosotros, los indios
Pág. 4
- Nicaragua: una mirada crítica sobre el país y las incógnitas sobre el futuro del Frante Sandinista
- Venezuela otra vez
Pág. 5
- Consideraciones sobre la clase media en España
- El futuro del Socialismo
Pág. 6
- "Surtido Ibérico":
> ¡Muy bien, Mr.!
> ¡No es esto, no es esto!
> De batzokis y rajois
Pág. 7
- "Surtido Ibérico" (cont.):
> ¿Quien es?
> Las milongas de la Tesoreria de la Seguridad Social
> Ejemplar comportamiento
Pág. 8
- Lácar, capuchas y pistolas
- Un dret no es dóna es reconeix
- Correo a EL FEDERAL
Pág. 9
- "Nosotros":
> La guerra subversiva carlista
Pág. 10
- "Nosotros" (cont.):
> Cont. de "La guerra Subv."
> Fraternal respeto carlista a la Libertad
Pág. 11
- "Crónicas":
> Des de Catalunya: Entre la Catalunya subvencionada i la Catalunya abandonada
Pág. 12
- "Crónicas" (cont.):
> Desde Euskal Herria; Kauteskunde kampaina baten memoria - Memoria de una campaña electoral.
Pág. 13
- "Crónicas" (cont):
> Desde Euskal Herría (cont.)
> Desde Madrid
> Des del País Valencià
Pág. 14
- "Crónicas" (cont.):
> Dende Galicia: Gobernan os que perden
> Desde León: Caciquismo y pucherazo: elecciones en León
- O carballo dos cartos
Pág. 15
- "Divinas Palabras"
- "La Fiel Copisteria"
Pág. 16
- "Publicaciones"
> ´Estudiantes y obreros carlistas durante la Dictadura. La AET, el MOT y la FOS´, de Josep Miralles
> ´El Carlismo contemporáneo en imágenes", por Ramón Garzón Sáez
Dossier:
- MONTEJURRA 2007 (I-II-III-IV)
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/